martes, 2 de octubre de 2007

Quique González le ha robado las zapatillas a la Nuri...

...y encima tiene la desfachatez de pasearse con ellas por Barakaldo, donde el viernes, volvió la (tercera) República, puño en alto.



Sigo sin saber cuándo volaré hacia Alemania para poder al fin pasearme por Londres y a la vez, quiero terminar criando cerdos en Extremadura.

El Metro fue hoy más decímetro que nunca. ¿Será porque hoy no me crucé con ella? ¿O será porque la burbuja está a punto de explotar? Lo presiento, lo veo en sus caras, y en la mía.

Y sigo redescubriendo ídolos, a pesar de que el cementerio de los caídos esté repleto, todos tan perdidos, tan desorientados,... Aunque ya apenas puedo pasearme por él, sólo leo, leo, leo,...

El viernes acabé, borracho y perdido, salí del armario montado en un Mercedes. Y es que traté de conservar esas parejas que nunca pude ni siquiera oler y no me preocupé de tratar con cariño a las que tuve.

Y sin darnos cuenta, el trabajo nos colma de dinero. No ya para mejorar nuestro nivel de vida sino para tapar el hecho de la falta del mismo, para hacernos olvidar que los aceleradores de partículas son inventos de hoy en día.

¿Cómo pedir perdón por algo que no has hecho? ¿Cómo arreglar algo que no has roto a pesar de que todo el mundo te apunte con el dedo?

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